Los científicos que realizan la investigación informaron que "tres meses después de la primera aplicación, los participantes en el estudio ya no tenían espermatozoides" y siguieron desarrollando normalmente su vida sexual.
La inyección se debe aplicar cada ocho semanas, y si las aplicaciones se interrumpen, la producción de espermatozoides se recupera completamente en un lapso de semanas, no habiendo por lo tanto daños secundarios.
Las 80 parejas que actualmente participan del estudio en Alemania están conformes con los resultados, señalaron los investigadores, por lo que se prevén que la inyección se podría comercializar en un par de años. Fuente:www.estusalud.info